viernes, 16 de marzo de 2012


Narración hipertextual


Se denomina hiperficción o narración hipertextual a las narraciones escritas mediante hipertexto, es decir, compuestas por un conjunto de fragmentos de texto (que algunos llaman lexías) relacionados entre sí por enlaces. Se caracterizan por no tener un único camino establecido por el autor, sino que deja al lector la capacidad de elegir su camino entre varios posibles. En ocasiones no tiene ni siquiera un principio establecido. Casi nunca tiene final. Las versiones más extremas permiten al lector modificar la obra, o bien directamente, o bien colaborando con el autor original.

La narración hipertextual es el término con el que se sustituye el concepto de hiperficción nacido del término de literatura electrónica entendida “como la escritura ficcional no secuencial que se ramifica y ofrece opciones al lector y destinada, en particular, a ser leída en la pantalla de un ordenador, una pantalla interactiva”.


 

Literatura electrónica y cultura electrónica 

Teniendo presente que la cultura electrónica o cibercultura “es el conjunto de técnicas, de maneras de hacer, de maneras de ser, de valores, de representaciones que están relacionadas con la extensión del ciberespacio…” [1], y que la literatura electrónica o relato digital es la conocida ficción hipertextual, sometida a una redefinición sobre la base del poder y de las oportunidades que le confieren la implantación y desarrollo de las nuevas tecnologías de la escritura, se puede entonces hallar la diferencia entre la literatura electrónica y la cultura electrónica, la cual radica en que la primera más que un dispositivo técnico, más que una forma y un contenido especifico, más que un nuevo contexto institucional, más que la experiencia extrema de proximidad, de inmersión, de interactividad, etc., que genera, seria, por el contrario, el conjunto total de todos estos elementos interrelacionadamente cambiantes denominados forma cultural. 

Desde la perspectiva de los estudios culturales contemporáneos aplicados a la literatura electrónica y/o a la cultura electrónica no es un cuestión de nuevos formatos, de nuevos modos de producción de nuevos tipos de público, de un cambio de maquinas, si no una cuestión de cambio global de un sistema de elementos interrelacionados con otros (de una forma cultural por otras). De esta forma la transición de la escritura y lectura no electrónicas a lo electrónico se aborda en términos culturales globales: las nuevas formas culturales nacen del surgimiento de los nuevos medios electrónicos de comunicación social, pero, como formas culturales, abarcan esos medios y no se restringen a ellos.

De allí nace el escrilector, es alguien que requiere de una inteligencia colectiva ya que lee y a la vez produce sus propios textos en forma casi simultánea con su recepción.


Teoría de la recepción 

La teoría de la recepción propone una concepción de la lectura que recupera al lector como agente activo en la comunicación literaria y suscita una reflexión necesaria a la figura del autor. La obra se recompone en una multiplicidad de voces y circula ofreciendo infinitas posibilidades de interpretación de modo que la noción tradicional de autor como único regulador en la creación y significados queda de construido. La identidad de autoría se desdibuja y el texto deja de identificarse con su autor. El hipertexto permite superar la jerarquía de lo impreso. Es un sistema abierto que permite desplazar la responsabilidad de decisión al destinatario y así construir sus propios caminos de lectura saltando de lexía en lexía según sus intereses en una acción indefinida sin principio y sin final, los cuales se crean en cada lectura de acuerdo a los recorridos que elija el lector.


Plan de lectura digital

Mayor actividad cognitiva al poder durante el proceso de lectura acceder a la manipulación activa de los textos, a su uso y activación a partir de la existencia de enlaces hipertextuales que el texto impreso no le ofrece.

Mayor interacción y “libertad” (dentro de los limites contextuales de la exploración predeterminados por los diseñadores.

Tendencia participativa y liberadora que debe impedir que las grandes empresas conviertan a la red en una prolongación del mercado.



 



La cibercultura 




Como Cultura "... ese todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, la costumbre y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad". Como Cibercultura "... el conjunto de técnicas, de maneras de hacer, de maneras de ser, de valores, de representaciones que están relacionadas con la extensión del Ciberespacio..." (Lévy Pierre "Ciberespai i Cibercultura" Artículo presentado en la Universitat Oberta de Catalunya. 1999).

La existencia del hipertexto en el ámbito de la Literatura, el rol de los escrilectores, y como marco el concepto de Cibercultura, permite movilizar los tradicionales conceptos de la teoría literaria, el análisis de texto, de sus criterios, de sus elementos, planteando una forma de cómo se enseña la Literatura en nuestros días.
La mayoría de personas utilizan el Ciberespacio meramente como un espacio de comunicación a la vez que como una herramienta para esta comunicación. Este grupo de personas, me atrevería a decir que son la mayoría, no comulgan con ningún tipo de distinción o separación respecto a su ámbito cultural concreto en el momento en que  navegan por el Ciberespacio. Existe una convivencia entre sus hábitos culturales y los que imponen de alguna manera Internet. La otra tipología sería la de los que su estilo de vida viene marcado por Internet. A estas personas, que se las puede clasificar claramente como grupo. Tienen como principales precursores a determinados medios de comunicación, tanto dentro como fuera del Ciberespacio, que los aglutinan y cohesionan. El ejemplo más claro de ello lo tenemos en la revista Wired[16], revista editada en San Francisco. Son sus principales ideólogos el ya fallecido profesor Marshall McLuhan y el "gurú" del Ciberespacio Nicholas Negroponte, a la vez que habitual colaborador. Esta revista encarna y dirige el proceso de creación y generación de una cibercultura.

Centrándonos pues en este segundo grupo de personas podemos decir que dentro del Ciberespacio existen suficientes características como para poder afirmar que estamos delante de un proceso de creación de una nueva cultura. Sin embargo, esto no llega a cumplirse, si entendemos como nueva cultura una de características únicas y claramente diferenciadas de cualquier otra ya existente, ya que al analizar los valores centrales de esta supuesta nueva cultura, nos encontramos que es la réplica de la anteriormente mencionada Ideología Californiana. Esta ideología  nacida en los Estados Unidos de América, reproduce muchas de las propias características de la cultura norteamericana. Exagerando y incidiendo mucho más en algunos puntos clave y característicos de esta.

Estamos seguramente en un momento clave para reorientar este proceso y hacer que todas las culturas, como tales, tenga su presencia en el Ciberespacio, sin tener que renunciar a valores básicos de ella. Ninguna cultura puede imponer criterios o restricciones a otra por minoritaria que esta sea. El Ciberespacio tiene que ser un espacio abierto a todas y cada una de las culturas del mundo, aprovechando así toda la energía que ellas transmiten. Hemos de rechazar el concepto de cibercultura si detrás de el se escudan criterios y postulados unidireccionales y excluyentes. Quizá a partir de ahora  tendríamos que empezar a hablar de Ciberculturas en plural. Estaremos, entonces, delante de un verdadero espacio abierto a todo el MUNDO. 

 





FREIRÉ“la discusión del texto realizada por sujetos lectores aclara, ilumina y crea la comprensión grupal de lo leído"


El énfasis, si ha de producirse el encuentro, no puede recaer ya en la repetición de lo que el texto dice (o sea, sin juicio), sino en cómo se incorpora la lectura en el trayecto que el educando, como individuo, ha seguido; es decir, en qué manera el texto ha modificado cómo era. Y se puede describir en la forma de un trayecto que, por ser individual, difiere en mayor o menor medida del de los demás educandos.

 El encuentro, como señalaba Freire, es un paso más en ese trayecto que se inició con la lectura, pero que ahora aparece contrastado con otras experiencias, con otros modos de pronunciar el mundo. El hipertexto predispone para que la lectura de una serie de textos sobre un mismo tema se haga a través de caminos diferentes, que por sí mismos autocontextualizan de modos diversos lo leído y que, consecuentemente, predisponen a variados matices en la comprensión de lo leído, que sólo en el diálogo en grupo puede llegar a producir el fruto deseado de repensar lo propio al pensar sobre las perspectivas de los otros.





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